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Cómo reconectaré después de una pelea
Luego de una discusión las relaciones amorosas, generalmente la atmósfera queda enrarecida por un buen rato. Proba con estas estrategias de acercamiento veloz
Dentro de las relaciones amorosas pocas cosas deben ser tan incómodas como esa extraña pausa afectiva que va desde que a) vos y él dejan de tirarse con todo por la cabeza y hacen las paces y b) el regreso a la normalidad de la relación, mimos, caricias y confidencias incluidas. Porque, lógicamente, después de una pelea las cosas entre ustedes dos no van a resultar tan fluidas como antes de la discusión.
Ahora bien, si algo podes dar por sentado es que él no va a mover un solo dedo para hacer que todo vuelva a su cauce. Simplemente porque -desde el punto de vista biológico y hormonal- las mujeres estamos mucho mejor dotadas que los varones para las reconciliaciones y el tendido de lazos de intimidad. Asilo confirma la investigadora Helen Fisher en su libro El primer sexo (Taurus), quien afirma que: "ya en la pubertad, los ovarios empiezan a segregar grandes cantidades de hormonas, potentes químicos, y el ansia femenina de relacionarse, cooperar y sostener un sistema de apoyo se intensifica igualmente".
¿Qué esperas entonces para sacar el máximo provecho de todo ese potencial conciliador? Para eso, pone en práctica algunas de las técnicas que te contarnos a continuación y vas a ver cómo en cinco minutos están a los besos y como si nada hubiera pasado realmente.
¡Cerra ese pico!
Puede que tu chico no se muestre muy cooperativo que digamos después de una agarrada histórica y que toda su charla durante la cena se limite a un: "¿Mepasás la sal?". ¿Nuestra sugerencia? Déjalo pasar... ¡a menos que quieras tener otra pelea!
Los tiempos masculinos en materia de reconciliación suelen ser muy diferentes de los nuestros y puede que a él le tome un poco más de tiempo volver a sentirse realmente cercano. No lo hostigues.
Agasájalo
Los varones no hablan, hacen; y quizá justamente por eso, responden mucho mejor a los hechos que a las palabras. Ergo, si realmente sentís que fuiste vos la que metió la pata, hacéte cargo y pedí disculpas de un modo que él pueda interpretar claramente. Podes, por caso, regalarle el último número de su revista favorita o un DVD lleno de tiros. |